jueves, 14 de febrero de 2013

RUTA LINEAL DE SUBIDA AL HIGUERÓN, LA SILLA Y EL ADRIÓN


Ruta realizada el 3 Febrero 2013.

Fuimos Mª José y yo.

Procedentes de El Bosque y en dirección a Ubrique, nos desviamos a la derecha, dónde un cartel señala Tavizna. Se trata de un tramo de carretera que pasa por debajo de la que traíamos por debajo del viaducto y, prácticamente allí, aparcamos.

Tras colocarnos nuestras mochilas y botas de montaña comenzamos la ruta atravesando el río Tavizna por un puente de un ojo 


y tomamos un carril de tierra que va subiendo de forma muy suave, dejando al lado derecho el camping Tavizna. Éste carril nos llevaría dirección al cortijo de la Esparragosilla y también más allá, a la propia orilla del pantano de los Hurones, pero nosotros lo dejaremos antes para tirar por una cancela grande a nuestra izquierda que bloquea el paso a turismos pero posee una malla de gavillas basculante para permitir el paso a las personas.


Continuamos por esta nueva dirección sobre un nuevo carril que va tomando altura, a base de diferentes curvas cerradas, para ir superando el desnivel.


Llega un punto dónde nos encontramos con unos cercados de mallas de precaria resistencia. Es un lugar para encerrar las cabras, que ya se observan por la zona, y hay que estar atento a desviarnos por un sendero que nos sale por nuestra derecha.

El sendero deja en pañales al carril!!! Comienza el desnivel, toma pendiente en ascenso continuo y nos vamos, poco a poco, internando en el bosque. Parece que el camino se ha utilizado para albergar algunos puestos numerados para cazar, pues los casquillos disparados por las escopetas estaban esparcidos por el suelo agrupados, muchos, en diferentes puestos.



A mí, que no me gusta que las personas tiren cosas al suelo y menos en el monte y, menos me gusta la actividad de la caza, me dediqué a decorar con ellos algunos arbolitos introduciéndolos en la punta de sus ramas secas. Al menos intenté darles otro uso mejor.


Seguimos subiendo de forma continua. El día era soleado pero con mucho, pero mucho viento.




Llegamos a pasar un tramo casi de galería formado por las ramas de los propios árboles que nos tapaban, en forma  de cúpula, tanto el sol como la claridad.


Nos encontramos con unos muretes hechos de piedras para albergar ganado o para puestos de caza, no lo sé.

Fuimos llegando al collado denominado Cerrajón de la Silla desde donde se observaban unas magníficas vistas del pantano de los Hurones, que era el más cercano. Aquí en lugar de continuar en la dirección que llevábamos giramos casi 180º hacia nuestra derecha para seguir subiendo para alcanzar la cumbre del primer objetivo del día, el cerro del Higuerón.






Siempre vamos acompañados de una valla en el lateral, a nuestra izquierda, en el tramo de subida por la falda y con una pendiente que se endurece, aunque se trata de un tramo corto.

Una vez arriba, casi no te puedes asomar a los bordes por culpa del viento reinante que te desestabiliza. Fotos, una barrita de cereales y para abajo hasta conectar con el punto donde invertimos el sentido que traíamos para subir al Higuerón.


Continuamos de nuevo con la dirección original de subida y nos encontramos con un obstáculo, una portilla que hace algunos años funcionaba como tal y que ya pasé en otra ocasión que realicé la Silla pero que, en esta ocasión, nos la encontramos totalmente partida y machacada pues el dueño de la finca, supongo, la ancló a la valla para anularla y formar parte del tramo vallado y los senderistas han ido destrozándola. También había un cartel con el rótulo de “Prohibido el paso”.

Se trata de una propiedad privada. El pico de la Silla y El del Adrión están en suelo privado y sería muy conveniente tener la autorización del dueño de las tierras para pasar por ella pero, en el estado actual de ese paso y al no poder ver a su dueño, decidimos seguir adelante con la incertidumbre de que si lo encontrásemos, nos negara el paso.

Pasamos por una zona de jaras de pequeño porte, entre grandes quejigos y, por supuesto, subiendo se divisaba perfectamente la formación rocosa de la Silla. Prácticamente estábamos debajo de ella.






Llegamos justo al pie de las paredes rocosas buscando un paso perfectamente marcado y claro. Realmente todo el recorrido lo era y lo subimos.




Nos encontramos con una especie de llanura con muchas rocas grises dispersas y, entre ellas, un color verde de la hierba que las rodeaba que contrastaba enormemente. Un lugar ideal para tomarnos unas piezas de fruta protegidos del viento y al sol. Qué más se puede pedir!!


Tomamos la dirección al pico por el sendero marcado bordeándolo por su derecha. Pasamos por lugares fantásticos dónde el musgo dominaba a la piedra y a los troncos de los árboles. 


Vimos una curiosa formación pétrea en forma de ventana y pequeños hundimientos del terreno hasta que el sendero toma por la falda de la ladera y nos sorprende con unas maravillosas vistas amplias.




El pantano de los Hurones a nuestros pies, el de Bornos a lo lejos, el de Guadalcacín II, e incluso el de Barbate ya bastante retirado. Se intuía la costa, aunque no la llegué a divisar y, por supuesto, multitud de sierras como los Alcornocales o la de las Cabras, por ejemplo.

También me quedé ensimismado con el vuelo de los buitres que deben anidar por los alrededores ya que, entraban y salían de las paredes rocosas, y producían un contraste con las aguas del pantano al sobrevolarlas.


Llegó un momento donde divisamos el collado que une la Silla con el Adrión, precioso rincón aquí arriba.



Decidimos dejar la Silla de momento y nos dirigimos al Adrión. Caminábamos algo más bajo que por la propia línea superior del collado para evitar el fuerte viento y, pronto, alcanzamos el pico. 









Con una pequeña subida, fotos y a bichear la zona. Este pico no lo conocía, no lo he subido hasta este día y estuve observando la posibilidad de continuar por la cordal para próximas excursiones.

La cumbre se encuentra formada por caos de piedras junto con vegetación, incluidos varios arbustos que soportan estoicamente los fuertes vientos entre otras cosas.

Echado nuestro rato de investigación y observación, invertimos el sentido y nos dirigimos hacia la Silla, a la que subimos utilizando las manos en varios puntos ya que, un resbalón en sitios concretos, te puede dar un gran susto.








Terrazas preciosas con verticales de vértigo y más acusadas por el viento reinante. Pronto alcanzamos su cumbre, cuyo poste geodésico se ha caído y tumbado casi boca abajo. Fotos y a salir pitando de allí, ya que el viento es insoportable.




La subida la realizamos de forma circular entrando por un sitio diferente a la bajada aunque, pronto, conectamos en un punto común por el que bajamos con mucho cuidado hasta llegar de nuevo al collado.

Elegimos regresar, bordeando la Silla, por la cara opuesta a la que subimos. De repente nos encontramos con esas inmensas paredes verticales y nosotros, debajo de ellas, como minúsculos e insignificantes animalitos.


No conocía este sendero de vuelta pero, aunque es un tramo corto el que se camina hasta conectar de nuevo con el trayecto que trajimos de ida, es intenso y, en algunos puntos, te pone los vellos de punta por la verticalidad existente. Un mal paso y puedes tener consecuencias graves. Advierto que hay que tener bastante cuidado al pasar por aquí.


Una vez que llegamos a la llanura donde nos tomamos las frutas al resguardo del viento, el camino fue el mismo que en la subida salvo a la altura del carril que cogimos al pasar la cancela, ya que tiramos por senderos para recortar y salimos, bastante más abajo de la cancela inicial del recorrido, por otra portilla basculante. 



Rápidamente llegamos al coche, donde nos cambiamos y, más rápido aún, fuimos hacia nuestro bar-imán en Montellano que, por cierto, no tengo ninguna relación ni comisión, pero que lo conozco desde hace años y se tapea muy bien.

DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:





Si quieres descargarte el track de la ruta, pincha en el siguiente enlace:

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