martes, 12 de mayo de 2015

Ruta por el río Chillar. Nerja

Ruta realizada el día 14 de Agosto del 2.014

Fuimos Mª José, Elena y yo, Antonio

Por asuntos personales, tuvimos que ir a Málaga, así que aprovechamos y nos quedamos el fin de semana.

Aparte de visitar sus playas y chiringuitos, la propia Málaga y su precioso puerto, también realizamos una visita a las famosas Cuevas de Nerja y recorrimos el río Chillar, del que tanto había oído hablar.

Aquí intentaré describir un poco su recorrido.

Primero comentaré como acceder al aparcamiento, donde dejaríamos el vehículo.

Si suponemos que entramos a Nerja procedentes de la vecina Maro, deberíamos pasar el Barranco de Maro y nos encontraríamos con una gran rotonda que nos conduciría a Nerja o a la autovía Málaga Granada; nosotros para Nerja.

Seguimos por la nacional y, ya inmersos en la población, nos encontramos con una primera rotonda y con la urbanización Oasis Capistrano al Sur, a nuestra izquierda según circulamos, y la zona deportiva Enrique López Cenca al lado contrario.

Continuamos hasta toparnos con la siguiente rotonda por la que hay que salirse a la derecha. Luego intentaremos ir por el exterior de la población, dejando a nuestra derecha la urbanización Almijara, continuando dirección a la autovía que pasaremos por debajo del viaducto.

Sólo quedaría seguir ese carril sin abandonarlo, creo recordar que en esa zona es de tierra, y buscar el aparcamiento, situado a nuestra derecha.


Adjunto el track de acceso desde Nerja al aparcamiento:


Una vez embadurnados en crema protectora solar y ataviados con calzados idóneos para ir por el propio curso fluvial, bañador y camisetas, además de una pequeña mochila para llevar el agua y algo de picar, comenzamos la aventura del río Chillar.

El río Chillar, es una Feria ¡!! Es un trasiego continuo de personas. Unos que van y otros que vuelven. Ese encanto natural, desde mi punto de vista, lo ha perdido, pero no deja de ser una atracción, más que reconfortante, el recorrer sus aguas.

Entramos en el barranco por un pequeño e insignificante curso de agua y una zona con aspecto un tanto árida.


El menguado curso fluvial excava un suave surco sobre el propio y amplio lecho seco, formado por bolos, por donde supongo que, en épocas de lluvias, circulará con un mayor caudal.


Avanzamos entre las paredes del barranco y entre pinares y, rápidamente, llegamos a una acequia que engullía toda el agua procedente del río y la encausaba dirigiéndola a otra parte. Sólo mantenía ese mínimo caudal, por el que comenzamos a andar, mediante una salida de agua, a modo de amplio chorro, procedente de la propia pared de la acequia.


Aquí nos dimos el primer baño, a fin de cuentas, veníamos a ello, no??



Continuamos por el río, ya más cerrado, aunque aún no estábamos entre paredes verticales, y nos encontramos a nuestra derecha con nuestra segunda sorpresa. Una catarata de aguas frías que bajaba y se unía al Chillar; un afluente que se precipitaba mediante una desparramada y torrencial caída de aguas que hacía las delicias de los visitantes. Tuvimos que hacer algo de cola para podernos fotografiar bajo ese fresco y potente chorro cayéndonos sobre los hombros.






Continuamos avanzando y el entorno se fue volviendo, poco a poco, más espectacular, más encajonado. El agua nos llegaba a los tobillos, te tumbabas en el cauce y no te tapaba, aunque te refrescaba y te apetecía.




Por fin, fuimos accediendo a los mismísimos cahorros, al auténtico cañón o barranco del Chillar, donde sus paredes verticales te conducían entre impresionantes muros que podías tocar abriendo los brazos.




De vez en cuando, te encontrabas simpáticos y pequeños saltos de agua, e incluso palos atravesados, que indicaban la fuerza con la que el agua, a veces, bajaba por el barranco.





Algunas balsas formadas por el acopio de rocas en forma de pequeñas presas, que servían como lugar de baño y refresco del camino.




En esta ocasión no llegamos a una poza que, algunos con los que nos cruzamos, nos indicaron que se utilizaba como lugar de baño ideal, pero lo que si notamos es que, por esta zona, el agua era cristalina y más fría, lo que nos llevó a utilizarla como un jacuzzi natural en otra coqueta zona de saltos de aguas.







Elena estaba ya un poco harta y cansada de caminar por este itinerario, así que optamos por darnos la vuelta.








Nos llevamos una grata sensación y conocimos por fin el ansiado río Chillar, haciéndonos una idea de lo que era.





Regresamos contentos y satisfechos de esta ruta, con un agradable sabor de boca. Por poner una pega, decir que es un lugar masificado aunque siendo conscientes de que nosotros también formamos parte de esa masificación.

DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:


Recorrido por el río Chillar:


 Acceso desde Nerja al aparcamiento:



Track del recorrido del río Chillar: 

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