sábado, 4 de julio de 2015

Lineal hasta la base del pico Urriellu desde Sotres, collado de Pandébano. Refugio del Urriellu

Ruta realizada el día 25 de Agosto del 2.014.

Mª José y yo, Antonio, los autores de este trazado.

Procedentes de la zona de Las Arenas de Cabrales, recorrimos varios kilómetros paralelos y pegados al curso del río Cares, embutidos en esa magnífica y espectacular garganta, para después tomar el desvío hacia Tielve y Sotres, siguiendo el curso, ahora del río Duje, también precioso.


Próximos a Sotres, casi entrando en el pueblo, la carretera describía una acusada curva de 180º, de la que salía o conectaba un carril de tierra por el que tiramos. Pronto se bifurcaba y tomamos hacia nuestra derecha entrando en Puente de Moyeyeres, dejando la senda que seguiría de frente hacia el refugio de Áliva.

Este carril, en acusada pendiente, subía realizando curvas muy cerradas y, a veces, hormigonadas para darle un mayor agarre, llevándonos a Majada La Robre y a majada Soterraña, donde buscamos los escasísimos aparcamientos disponibles para dejar nuestro coche.

Llevaba a Asturias varios tracks o grupos de ellos preparados, por si hacíamos varias rutas. Dos de ellas las habíamos realizado anteriormente, pero el resto  trataba de otros picos que, desde Sevilla, había trabajado y llevaba estudiado por si acaso pero, el caso es que éste no lo llevaba planteado y en la noche anterior lo organizamos por tener la posibilidad de ver el mítico Naranjo de Bulnes o picu Urriellu, como creo que lo conocen aquí más comúnmente.

Coincidió con un día de calor que bien podría haber sido de aquí, del Sur.

Este trayecto es fácil de relatar ya que, desde un principio, tomabas un carril que más tarde se convertía en un marcadísimo sendero, por lo saturado y masificado del tráfico pateado del trayecto, y te llevaba justamente hasta el propio refugio de J. Delgado Úbeda, o coloquialmente refugio Urriellu, que está situado en la base de esa enorme mole caliza.

Pero por ser algo más pelmazo, me extenderé algo más en la literatura.

Vacas por doquier, pero esto no es nuevo, estamos en Asturias ¡!


Anduvimos un rato por el carril donde dejamos el coche para abandonarlo, siguiendo la dirección que marcaba un cartel señalizador, hacia el refugio y también Pandébano. Caminábamos en ascenso y paralelos al arroyo de la Canero y pasamos junto a algunas cabañas, Cabañas de Canero, y enseguida llegamos al Collado de Pandébano.


Aquí cambiamos algo de dirección para dirigirnos hacia majada de la Terenosa, siempre en continuo ascenso aunque cómodo. A su entrada existía un nuevo cartel señalizador con tres direcciones: hacia Bulnes, Sotres y al refugio.

Curiosamente, en esta majada había otro refugio que parecía que jugaba con el nombre. En este caso se trataba del refugio de  La Trenosa, en lugar de la Terenosa de la majada (aunque en el cartel que anunciaba la majada, la primera “e” estaba como borrada, como si quisieran que se llamase Trenosa también) Supongo que es el nombre de la majada en Asturiano.









A partir de aquí el sendero se alejó definitivamente de núcleos humanos y se metió de lleno en la montaña. Iba progresivamente tomando altura, y muy marcadamente, sobre la falda o ladera que formaban los picos Tortorios y Cabeza de las Moñas.



Nos encontramos por el camino con un auténtico río de piedras que llegaba justo hasta nuestro sendero; un enorme canchal y una inmensa roca vertical que nos sirvió para darnos la sombra que necesitábamos en esos momentos.



Se trataba de un sendero tan marcado que, desde algunos puntos de vista, parecía un auténtico y pronunciado corte en la ladera.


Enfrente, disponíamos de los imponentes Cuetos de Albo, picos espectaculares. Pasamos algunos canales muy llamativos e impactantes pero, al llegar al collado Valleju y cruzar transversalmente el inmenso canal de Valleju, los demás se quedaron pequeños y a ello hubo que sumarle la primera visión del esbelto y majestuoso Urriellu. Fue un momento muy llamativo que aún recuerdo perfectamente y que dudo olvidar.







Senda sin pérdida salvo en invierno cuando nieve, supongo, aunque no sé quién diablos se pueda meter por aquí en esas condiciones. Pasada esa canal, el sendero mantenía ese ascenso constante que, poco a poco, se fue incrementando.






Coincidimos a esa altura con un pastor y un grupo de ovejas de las más raras que yo he visto nunca ¡Menudas pelambreras, tenían ¡!


El sendero se tornó en fuerte pendiente, describiendo innumerables curvas para mitigarla y esquivando grandes bloques calizos esparcidos por el lugar. No obstante ya, la continua presencia del Naranjo, te daba alas para proseguir en la ascensión que, por cierto, era de un tráfico denso tanto de bajada como de subida.






Poco a poco y con suma paciencia, fuimos progresando y pudimos conseguir llegar al citado refugio donde, de nuevo, cayeron unas ya  clásicas “cervezas de refugio”.



Con el día tan caluroso y a la sombra que arrojaban las paredes del edificio (aunque no situados en el mejor sitio por la cercanía de los pozos ciegos con el tufillo característico), nos sentaron de maravilla y aprovechamos también para comer.

Nos acercamos algo a su base, aunque no llegamos a tocarla, y nos hicimos las pertinentes fotografías para inmortalizar ese momento.



Tras un tiempo por la zona, decidimos descender y regresamos por el mismo itinerario de ida.






Esta fue nuestra última ruta por tierras asturianas en este año. El resto de días los empleamos en visitar pueblos, playas y lugares de los que también teníamos en mente disfrutar.

DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:





 Si quieres el track de la ruta, pincha sobre el siguiente enlace:

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