martes, 8 de julio de 2014

Trazado por la Sierra de las Nieves empapados y calados hasta los huesos

Ruta realizada el día 1 de Febrero del 2.014.

Fuimos Miguel, Patxi, Juan José y yo, Antonio.

Se trataba de un fin de semana pasado por agua, malo y gris. Además, las perspectivas para el próximo eran peores así que se preveía una estancia casera prolongada. Decidimos, a lo mejor de una forma algo alocada, salir como fuese a la Sierra, y eso hicimos, pero con la justificación de intentar pillar nieve o al menos que nos nevase.

Rumbo a Sierra de las Nieves desde Sevilla, una vez pasado el cruce de Ronda y más tarde el de Igualeja, tomamos, a nuestra izquierda, la entrada al parque subiendo por el carril de tierra hasta Quejigales.

Con mochilas a la espalda y botas de montaña en los pies, además de espolainas en esta ocasión y provistos de capa contra la lluvia, iniciamos nuestra ruta con la principal esperanza de pisar nieve por arriba y de que nos nevase, pues la previsión era de lluvia constante, aunque poca cantidad.

Nuestro gozo en un pozo!!! Durante unas seis a ocho largas horas bajo esa tímida pero constante lluvia durante todo el recorrido (en ningún momento vimos un “puñetero” copo de nieve) soplaba un vendaval que te clavaba las gotas de agua como si fuesen agujas y hacía que la sensación térmica bajara algunos grados más. Para colmo, la incómoda visión que te permiten las capuchas…. Un desastre de día que nos caló hasta la ropa interior completamente pero, lo que se suele decir… sarna con gusto, no pica, je, je..

Iniciamos la subida por la Cañada del Cuerno, pasando la cadena y atravesando por el puente de madera el arroyo homónimo.

Siempre por sendero magníficamente claro y últimamente muy concurrido, no fue el caso nuestro, caminamos por un pinar muy embarrado y con pequeños cursos de agua que resbalaban por el mismo sendero. Poco a poco fuimos tomando altura, tras pasar dos carteles informativos colocados por la Junta, y comenzamos a subir por zonas de rocas hasta que empezamos a internarnos en la Cañada.

Pinsapos viejos retorcidos, caídos, espectaculares, no me canso de subir por esta verdadera joya. A cierta altura, hay que ir atentos, nos desviamos a nuestra izquierda para tomar por el sendero de unión con la Cañada de las Ánimas que ya comenté en entradas anteriores. Caminamos por el Pinsapar de Ronda, alcanzando su cordal rápidamente.




Subimos algo por ella, siguiendo el trazado del sendero, que por aquí además está hitado, y bajamos suavemente para cruzar la Cañada del Medio y conectar en la parte superior de las Ánimas.

Alcanzado su collado y con la vista, enfrente, del Pozo de Nieve, continuamos por el camino clásico que sube al Torrecilla..

A esta altura, con las capas, sombreros y con la lluvia continua pero suave, comenzábamos a estar calados hasta los huesos. Por pantalones empapados nos resbalaba el agua que se iba, poco a poco, introduciendo a través de las espolainas hasta llegar al interior de las botas. El viento, que no paraba de soplar, nos hacía cubrirnos las caras lo máximo, de tal manera que, ya, con la niebla reinante que teníamos a nuestro alrededor más la incomodidad de no tener una visión clara, prácticamente mirábamos al suelo, nos fue minando la moral y plantearnos que leches hacíamos por aquí arriba dando vueltas bajo la lluvia.




Continuamos dirección al Puerto El Pozuelo pero, bastante antes, nos desviamos y nos salimos del marcado sendero para, campo a través pero por buen terreno cómodo de caminar, buscar la dirección del cerro Cueva del Oso.

Nos hizo subir una primera pequeña elevación para terminar subiendo la del propio cerro pero allí el viento era tan descomunal que nos dolían los ojos y nos obligaba casi a cerrarlos. Ese viento que mandaba las gotas de aguas como alfileres!!! Por supuesto la sensación térmica bajó igualmente aunque no conseguimos ver el más mínimo copo de nieve que fue principalmente, en esta ocasión, nuestro verdadero objetivo del día.

Intentamos localizar las Cuevas del Oso, que la vimos en otros blogs, pero aguantamos poco tiempo en esas condiciones, así que decidimos casi coger el mismo camino y tomar dirección al Puerto El Pozuelo para meternos en las dos o tres oquedades que hay por allí, que se encuentran justo antes de iniciar la subida por la falda del Torrecilla que, por supuesto, no pensábamos subir en esta ocasión.

Dentro de una oquedad nos quitamos las capas y picamos algo pero el problema fue que, una vez parados y quietos allí dentro, el frío se apoderó de nosotros. Comimos lo más rápido que pudimos y salimos escopeteados de allí, pero ya con la clara idea de regresar al coche.



Tomamos el camino más directo para enlazar con la parte superior de la cañada del Cuerno y tiramos hacia las Hoyas del Pilar, que llegamos enseguida, tras pasar nevero y quejigos retorcidos.




Tras este punto atravesamos una bonita planicie para, inmediatamente, tomar un marcado sendero que nos llevó a la conexión con el sendero que unía el Puerto de los Pilones con el que salía por la parte superior de la cañada de las Ánimas, el clásico del Torrecilla.



Una vez caminando por este último, pasamos bajo las antenas del Puerto de los Pilones y rápidamente conectamos con el carril de tierra que desde Quejigales sube a este Puerto.

Avanzamos unas decenas de metros por él hasta que nos desviamos hacia la cañada del Cuerno.

Bajamos entre esos pinsapos centenarios, retorcidos, magníficos, de extremada belleza y aunque nos entretuvimos en alguno de ellos aprovechando sus increíbles curvas y torcimientos para echar alguna que otra foto, bajamos rápido con ganas de cambiarnos casi por completo.











En esta ocasión, no sólo fue el calzado lo único que nos cambiamos, sino el equipo completo. Menos mal que eso si lo previmos.




Al menos, aunque también disfrutamos en la ruta como auténticos montañeros que somos, nos quedó la alegría de que nos tocaba pasar por nuestro queridísimo bar de Montellano, “que tó no va ser montañas, digo yo!!”


DATOS DE INTERÉS DE LA RUTA:




Si quieres el track de la ruta, pincha sobre el suguiente enlace de Wikiloc:

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